LA LONGITUD DEL MERIDIANO TERRESTRE Y JORGE JUAN

carteles imagen novelda.inddPor Diego García Castaño, Catedrático de Matemáticas.

En este artículo pretendemos dar a conocer, al lector poco avezado en materia científica, de forma divulgativa, sin el aparato matemático utilizado, las investigaciones que hemos realizado, sobre los trabajos que llevaron a Jorge Juan, manejando con tino el Cálculo Infinitesimal: Diferencial e Integral, en el siglo XVIII, a obtener que la longitud del meridiano terrestre es de 20.039,26322 Km., informando, a la par, a los más duchos que podrán consultarlas, con todo el bagaje matemático empleado, cuando las publique la Revista Matemática de prestigio encargada de hacerlo.
Como estas investigaciones nadie con anterioridad las efectuara ni, por lo tanto, las interpretara, dedujera, aclarara y valorara, se incardinan de facto en el estandarte de que Jorge Juan preparó en nuestro país un clima para la ciencia para enrolarlo en el desarrollo científico de los países más avanzados. JORGE JUAN, FUE EL QUE INTRODUJO EL CÁLCULO INFINITESIMAL ESPAÑA, como lo atestigua su obra Observaciones Astronómicas y físicas hechas en los reinos del Perú, (1748), al ser la primera que difundió entre sus compatriotas los métodos infinitesimales, con tanto éxito, que Benito Bails llevó a la enseñanza el Cálculo Infinitesimal de Observaciones Astronómicas… en su monumental obra Elementos de Matemáticas, de once tomos.
Por eso no es extraño que, el Premio Nobel, José Echegaray, profesor de Cálculo Infinitesimal en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, (1854-1868), después de criticar con dureza, con enfático desparpajo, el fracaso de la Matemática Pura española del XVIII, dijera con orgullo patrio que “la Matemática Aplicada, en ese siglo, debido a Jorge Juan había logrado una merecida reputación europea”.
Para ser breves resumiremos, de forma drástica nuestras investigaciones, diciéndoles que el andamiaje y sostén, de la veintena de páginas, de las mismas lo conforman, a) los comentarios de Newton, (1665), sobre que descubrió las series aproximativas y, los de Jorge Juan, (1748), sobre la forma con que se hallaba, por aquel entonces, mediante series de un solo “golpe”, el cuadrante de elipse, en la que los términos de la serie que aparecía disminuían tan lentamente que era de todo punto impracticable, por lo que él, con el ingenio que le distinguía, para evitar esta anomalía la calculó en dos fases, con series que convergían rápidamente, b) la suposición de que se entrenó con series aproximativas de Newton hallando la longitud del cuadrante de circunferencia, como lo desvelan las diferenciales de arcos de circunferencia dA y dB que utilizó en sus cálculos con la elipse, c) la reconstrucción pedagógica y simplificadora, para que el lector entienda con facilidad todo lo que investigamos d) la soltura y sapiencia de Jorge Juan al meterse de lleno en la llamémosle, Filosofía del Cálculo Infinitesimal, de la que el lector puede sacar una idea clara a través, por ejemplo, de ese desafío a la inteligencia que es la Paradoja de Aquiles y la Tortuga que nos lleva a afirmar, que hay casos como el de esta paradoja, en que EN EL INFINITO ESTÁ LA VERDAD, y e) el reconocimiento de la excelencia matemática de Jorge Juan por hallar, hace 266 años, la longitud del cuadrante de la elipse meridiana terrestre con una aproximación inferior a una cienmilésima respecto al resultado, que hoy día nos proporciona la Integral Elíptica Completa de Segunda Especie.

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La patria chica de Jorge Juan

Artículo enviado por Diego García Castaño, Catedrático de Matemáticas y estudioso de la figura de Jorge Juan y Santacilia.

IMG_8206 La predisposición de Jorge Juan hacia la matemática fue tal que, sus amigos de la Academia Naval de Cádiz, lo consideraban como el “Euclides” español y al pasar los años logró competir, al menos, a través de sus libros con los fundadores de la Ciencia Moderna ya que, por ejemplo, si Euler escribió sobre Astronomía Teoría del mundo planetario y de los cometas él hizo lo propio con sus Observaciones Astronómicas; si publicó Euler su Ciencia Naval él escribió su Compendio de Navegación y, ante la Mecánica de Euler, él presentó la suya que tituló Examen Marítimo.

No es extraño por lo tanto que pensemos  que si la labor científica desarrollada por Jorge Juan Santacilia hubiera sido prolongada en el tiempo en nuestro país, España podría haber sido en el siglo XIX cuna de científicos y matemáticos de la grandeza de Boole, Cauchy, Abel, Hilbert o de tantos otros. Porque no en balde la Mecánica, de Jorge Juan, se impuso como libro de texto en Universidades y Academias Navales de todo el continente europeo.

Con todo lo dicho sobre Jorge Juan Santacilia se comprende el orgullo que sienten Novelda y Monforte del Cid por ser respectivamente las ciudades donde nació y lo bautizaron. También Elche participa de esta eclosión de gozo por ser la patria chica de Violante, su madre y de su hermano Bernardo, y ser además donde él vivió su niñez.

Cuando escribimos el libro, Biografía y Matemática de Jorge Juan, nos fijamos la más escrupulosa objetividad en los datos biográficos de este insigne marino, con tal de disolver el “contencioso” entre Novelda y Monforte del Cid sobre cual era la Patria Chica de Jorge Juan Santacilia; para ello contactamos con los más reconocidos jorgejuanistas del Medio Vinalopó, a los que entragamos borradores de dicho libro “para que cotejaran los datos autobiográficos a los que tan susceptibles fueron en otros tiempos”, y una vez quedamos todos de acuerdo en lo que pongo en el libro, o sea, que nació en Novelda y lo bautizaron en Monforte del Cid, se publicó.

Por eso, nos coge de improviso todo lo escrito sobre dicho contencioso en los periódicos provinciales y nacionales y, sobre todo, en el artículo de Alejandro Cañestro aparecido el día 14 de febrero de 2013 en ABC/Alicante.

Así pues, aunque lo que más nos interesa de Jorge Juan es su saber científico, particularmente matemático, porque al igual que él “no apreciamos a los hombres por la provincia de donde son naturales”, no podemos dejar de “contestar” al artículo “Verdades y mentiras” que publica en ABC/Alicante  Alejandro Cañestro.

1.- Porque nos choca su atrevimiento cuando dice que “no deben tenerse en cuenta las especulaciones de historiadores o aficionados que no se sustenten en base documental …” ya que esto equivale a decir que ignora que el Hondón, donde nació Jorge Juan,  es del término municipal de Novelda, por lo menos, desde mucho antes de la marcha de Jorge Juan al Virreinato del Perú en 1735,  pues existen documentos, ¡claro que existen aunque Alejandro Cañestro no los conozcas!, que así lo atestiguan como son, por ejemplo, el del Proceso del año 1698 sobre derechos de aguas en el que se dice refiriéndose al Hondón:  “…su heredad situada en el campo de Novelda, partida del Fondó …”; de este documento, que es del archivo del Duque de Béjar, hay una copia en el Archivo Municipal de Novelda. Otro ejemplo, en un decreto del Obispado de Orihuela se lee: ” … puede celebrar misa cada día en el Hondón de Novelda…”; y, en el mismo legajo, “Herencia y deudas de Bernardo Juan y Canicia”, también, del archivo del Duque de Béjar consta que: “…Los bienes que se hallaron en el Hondón de Novelda …”; además hay documentos sobre prohibiciones o cobro de  impuestos por el Ayuntamiento de Novelda a la finca del Hondón.

2.- Me parece extraño que no conozca, y no las debe conocer Alejandro Cañestro, las declaraciones que hicieron cuatro testigos de Elche y otros tantos de Alicante, por ser las únicas ciudades donde había tenido residencia habitual Jorge Juan, a los Comisarios de la Orden de Malta, Juan Togores y Cristóbal Mercader, cuando les preguntaron si conocían a Jorge Juan y contestaron, todos ellos, afirmativamente diciendo que sabían que había  nacido en Novelda y había sido bautizado en Monforte del Cid.

3.- Y es que por nuestras manos pasaron, al escribir nuestros libros sobre Jorge Juan, como es lógico, documentos históricos relevantes sobre Jorge Juan, aunque solo comentaré algo sobre uno de ellos que nunca pude leer. Era de la época en que nació Jorge Juan y trataba sobre los lindes  entre Novelda y Monforte del Cid, que según algunos confirmaba que la finca del Hondón, en la que nació  Jorge Juan, pertenecía al término municipal de Monforte del Cid (¡única condición que tendría que cumplirse, y no se cumple, para poder afirmar que Jorge Juan, nació en Monforte del Cid!, porque no es comparable su valor a lo que digan los testigos, antes mencionados, o el propio Jorge Juan).

Acabaré diciéndoles que como José A. Esteve Miralles, historiador monfortino, había presentado uno de mis libros y estaba empleado en el Ayuntamiento de Monforte, le pedí que me sacara una fotocopia del documento de “marras”, porque yo que dispuse de los documentos citados en los apartados 1 y 2 no me lo podía creer, pero lo cierto es que  cuando volví a los 15 días me dijo “a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre este documento, la verdad es que, en el Archivo Municipal de Monforte del Cid ni está ni yo lo he podido ver nunca”. Al poco tiempo me escribió una carta, ¡Que aún conservo! en la que fue aún más explicito.

 

EL DÍA DE LA MONA

La Celebración del Lunes de Pascua

Por Pau Herrero i Jover

El día de “La Mona”, los días de “La Mo­na”, porque en Novelda y bajo la misma de­nominación       celebramos dos festividades. La una el Lunes de Pascua y la segunda, al si­guiente lunes, festividad de San Vicente.

Unas fiestas lúdicas que consisten en pa­sar todo un día en el campo o en la huerta. No hace aún muchos años, en dichos días, se or­ganizaban grandes “partidas de mona” en las que tomaban parte familiares, amigos y alle­gados, y todos juntos marchaban, general­mente a pie, con la típica “sistella” repleta de sabrosas viandas, al chalé de fulano o a la ca­sita de zutano, y los que no tenían un sitio de­terminado a donde ir, salían hacia diferentes lugares, preferentemente cerca del pueblo, con la “Serreta”, la “Llama Rodona”, el “Xorro 1 ‘Assut” y a otros donde se conviniera.

Al mediodía la comida indiscutible era el “arros amb conill “, regado con buen vino del lugar y después de haber disfrutado de un co­pioso aperitivo en el que la bebida masculina era la clásica “paloma”, y la femenina e in­fantil el vermout y la gaseosa marca “El Santuario “, fabricada en Novelda. Por cierto, que cuando la gente iba a la tienda a com­prarla la solían pedir diciendo: Dame una “Casera” del “Santuario”. ¡Cosas!

Los días, cuando eran buenos, invitaban a pasarlos al sol, y allí se organizaban juegos en los que intervenían todos los asistentes, la “túla”, la “corretja “, la “gallineta cega “, a “macút”, “saltar la carda” y otros, que se ce­lebraban en medio de carreras y risas. Por la tarde, a la hora de merendar, se sacaban las “Monas”, una especie de “toña” mediana con un huevo cocido encima, y separando el hue­vo de la masa se estrellaba sobre la frente de aquel que se tenía más cerca.

Eran fechas propicias para comenzar no­viazgos, pero también para romperlos, “las fet la risa a menganet”, “pos tu has ballat en su­taneta” y por causas como estas los novios se ponían “de morros”.

Pero quizás, el hecho más sintomático que diferenciaba a Novelda de las poblaciones ve­cinas consistía en la famosa “Cançó de la Mona”. Unas letrillas compuestas en valen­ciano y adaptadas para la ocasión, con músi­ca de las canciones más populares del mo­mento. En ellas se hablaba preferentemente de las mozas, del buen comer y de todo lo que giraba en torno a la celebración, pero eso sí, con una comicidad y un gracejo que invitaban a la general hilaridad. No había partida de mona que se preciara que no las cantase has­ta desgañitarse.

Pascual García Martínez, “Pascual, el Pintor” es sin ningún genero de dudas el ma­yor exponente de dichas coplas, al que cabría añadir a Vidal “el de la imprenta”, Daniel Abad y otros que, en menor medida, también participaron en su composición.

Estas canciones se prolongaron desde el primer cuarto de este siglo hasta ‘los últimos años.

Revista Semana Santa de Novelda.  Año 2000

LA TRADICIÓN CORAL EN LA SEMANA SANTA DE NOVELDA

Por Paloma Martínez Amorós

Componente del Cor de Cambra “Ars Nova”.

Seguro que a todos los noveldenses, o a casi todos, cuando pensamos en la Semana Santa, nos viene a la mente una procesión entrañable y emotiva como es la del Silencio del Jueves Santo. Esa sensación de serenidad cuando paran los tambores al llegar el Cristo crucificado a la puerta de los Padres Reparadores… esas voces que cantan con devoción al Señor en la cruz… Es una ocasión que esperamos y disfrutamos año tras año.

Antiguamente, algunos recordarán, era un grupo de hombres, que formaban la Capilla Musical Parroquial, los encargados de amenizar los actos religiosos. Ya que en Novelda no existían traslados y procesiones propias de cofradías, sus vecinos dedicaban su buen hacer en realzar la liturgia con la participación de la Capilla Musical. Interpretaban composiciones como las Pasiones según San Mateo y según San Juan, obras de Don Ernesto Villar , las cuales fueron compuestas para ser interpretadas en San Pedro y estrenadas en 1911. Igualmente se cantaron composiciones de las misas de Ravanello y de Perosi, Misereres, Lamentaciones y motetes de Palestrina y de De Victoria  y  obras de maestros noveldenses como Don Ernesto Gómez.

Durante los años 30 se prohibió celebrar las procesiones tradicionales por vía pública y tras restaurarse estos actos, volvieron a cantarse los cultos de manera que desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Pascua  se sucedían los cantos  en las Misas solemnes; volvían ha interpretarse  el Pange Lingua  y el Cristus Factus de Palestrina, las lamentaciones de Perosi o los Kiries y  Santus del maestro Iranzo.

Con el tiempo se introdujeron algunos cambios y fue en el año 83, cuando un componente de la Hermandad del Cristo de la Agonía, que también lo era del Orfeón Noveldense Solidaridad, propuso contratar a esta coral para cantar en la Procesión del Silencio del Jueves Santo. Lo hicieron en tres paradas del recorrido: en los Padres Reparadores, en la CAM y en el ayuntamiento. Lo más admirable es que lo hicieron gratuitamente, porque era para el pueblo. Ellos también cantaron, y cantan en la actualidad, canciones como el Popule Meus de autor desconocido que se interpretaban tradicionalmente. Estos cantores imprimen en este acto, la sensibilidad y el sosiego que muchas personas esperan encontrar en la Semana Santa. Más tarde, por motivos que no atañían al coro, se decidió acortar la actuación, y se suprimió el recital en la Caja de Ahorros.

Pero gracias al presidente de la Coral San José de Cluny que solicitó “recuperar la vieja tradición de cantar dos o tres motetes desde la terraza del Casino”, desde el año 2000, vienen aportando gran solemnidad a la procesión del Silencio. La interpretación de esta masa coral es impresionante, porque con la gran cantidad de coralistas y el silencio de la noche, se podría decir que resuenan en toda Novelda.

Pero no sólo se canta en la procesión del Silencio. Después de ésta, a la 1 de la madrugada del Viernes Santo, comienza el Traslado del Santo Entierro, y en esta ocasión es el Cor de cambra Ars Nova el que acompaña al Santo Sepulcro. No es una procesión muy conocida y debido a las altas horas de la noche y a las bajas temperaturas, no suele ser presenciada por mucha gente. Aunque, sin duda alguna, es digna de ver. La coral hace de corte al paso durante todo el recorrido entonando melodías, algunas de ellas como el Cristus Factus de Palestrina, recuperadas de la tradición. En el año 1996 comienza esta actuación y un año antes, por mediación de un componente del coro que también lo era del Paso del Encuentro, se propone a este grupo   coral que acompañe a dicho paso, en la procesión que acontece en Martes Santo. Mientras el pueblo reza el Vía Crucis, se vuelve a interpretar, desde entonces, cada año, el repertorio que se a cantado desde siempre y a los maestros de toda la vida: Perosi, Palestrina, Gomis, etc.

Otro acto que acontece durante esta semana es el pregón de Semana Santa, que hasta el momento se ha realizado el sábado anterior al Viernes de Dolor. Cada año se proclama pregonero a una personalidad como el Rvdo. Vicente Muñoz Pellín, José María Aguado Camús o Amadeo Sala Cola y para amenizar el acto, al igual que todas las hermandades participan como una sola, como si se tratara de otra hermandad, todas las corales comparten el protagonismo. Por citar alguna ocasión, en 1999 cantó el Coro de la Unión Musical “Santa María Magdalena” y en los años 2000 y 2003 interpretaron la misa cantada de ese día el Cor de Cambra “Ars Nova” y el Orfeón Noveldense “Solidaridad”, respectivamente, y así año tras año.

Como coralista y desde el punto de vista de que las tradiciones no deben desaparecer,  los noveldenses que hemos recogido el relevo, tenemos que poner todo nuestro empeño en que esto no ocurra. Intentaremos poner el corazón cada vez que cantemos para mantener viva esa emoción y esa devoción con la que siempre se ha cantado en la Semana Santa. Y esperemos que sepamos mantenerlo, nosotros y las próximas generaciones, para siempre.

Revista Semana Santa de Novelda. Año 2006

AYUNO Y ABSTINENCIA

Por Magda Campos Carratalá

La Semana Santa es el tiempo más intenso y significativo del año para los cristianos.  Son días en los que recordamos y celebramos el mayor de los sacrificios: Jesús dio su vida para salvar al hombre. La Semana Santa es la culminación de un tiempo de reflexión, de preparación para intentar comprender y agradecer tal sacrificio; la Cuaresma es ese tiempo que debe ser la preparación a una Semana Santa sincera, sentida.

Si la Navidad es una explosión de ale­gría, de celebraciones copiosas y generoso derroche, la Semana Santa es todo lo con­trario. Si en Navidad es el nacimiento el motivo de las celebraciones, en la Semana Santa es la muerte, una muerte dolorosa que tiñe todas las manifestaciones artísticas, culturales, religiosas, culinarias… Sí, hable­mos de cocina, ya que es uno de los prime­ros y más destacados elementos de cual­quier celebración en nuestra cultura, pero es durante la Cuaresma cuando la gastronomía local alcanza cotas de imaginación y arte comparables con el mejor Salzillo.

El origen de los menús cuaresmales, aunque claro, parece hoy en día bastante olvidado, quizá por la relajación en el cum­plimiento de las normas que observa nuestra sociedad en los últimos años.  Sin embargo, no debemos olvidar que el carácter de sacri­ficio que envuelve a la Cuaresma afecta de manera especial a la gastronomía durante este tiempo en el que, tradicionalmente, se han respetado días de ayuno y abstinencia tomando como ejemplo a Jesucristo, quien se retiró al desierto durante cuarenta días para orar y ayunar. Pero recordemos las características de ambas prácticas.

El ayuno es una disciplina por la que voluntariamente se renuncia a ciertos ali­mentos por un tiempo definido, se limita el consumo de comida y bebida para imitar los sufrimientos de Cristo durante su pasión y como ayuda al dominio de las pasiones, de los apegos carnales. Hay dos tipos de ayuno: el Eucarístico y el de Cuaresma. En la actualidad se requiere un ayuno de una hora antes, aunque tiempo atrás era costum­bre ayunar desde la medianoche antes de recibir la Eucaristía. De esta costumbre nace la palabra “desayuno”, que significa ‘rom­per el ayuno’. En cuanto al ayuno de Cua­resma, la Iglesia establece el miércoles de ceniza y el Viernes Santo como días de ayuno (realizar una sola comida completa al día, tomando en las otras algo ligero) para todos los mayores de edad, hasta cumplir los 59 años y excluyendo a los enfermos.

Abstinencia es la virtud de privarse total o parcialmente de satisfacer los apetitos, la privación de determinados alimentos o bebi­das que, en el caso de los católicos, se refiere a la carne. Durante siglos la Iglesia ha mantenido la obligación de abstinencia de carne todos los viernes para los mayores de 14 años, aunque ahora la abstinencia de los viernes puede ser sustituida por un acto de piedad. Eso sí, el miércoles de ceniza y el Viernes Santo debe respetarse el ayuno y la abstinencia.

Con estas premisas cada zona (y cada pue­blo, o más aún, incluso cada casa) desarrollóun sistema de alimentación particular que, respetando las restricciones que imponía la norma religiosa, garantizaba la nutrición de los fieles y hacía más llevadero el sacrificio. En honor a la verdad debemos decir que el grado de perfección en la elaboración de platos “cuaresmales” hace dudar, en ocasio­nes, de la validez de la penitencia. Porque… ¿alguien tiene todavía la osadía de decir que comer trigo picado o su variante, “arras caldos”, es un acto de penitencia? Pues realmente su origen es ése: sustituir la carne por legumbres y verduras en una comida importante, de cuchara. La tradición en Novelda apunta que el trigo picado se come el “Día de la Vieja”, mientras que el “arros caldos” llega hacia la mitad de la Cua­resma. Afortunadamente, hoy en día estos platos son reconocidos mundial­mente por su propio valor y se pueden degustar en cualquier época del año.

Abierto el apetito, ya no podemos parar (ya saben… “todo es empezar”). Ni tenemos por qué, puesto que el catá­logo de platos para estas fechas es lo suficiente amplio y sabroso como para no perder un solo gramo. Podríamos seguir con una comida muy nuestra, tanto que incluso la llamamos de forma diferente a como lo hacen en otras zonas: el hervido o “bacallá bollit”, que es su nombre noveldero (como curiosi­dad, en Monforte se llama “caldico al sielo”). La paella de arroz con pescado es otro manjar que, además, permite variantes para todos los gustos (caldero, con marisco, caldoso, seco. ..). Pensán­dolo bien, tal como se está poniendo el precio del pescado la Iglesia debería plantearse promulgar la abstinencia de pescado y permitir la carne que, aunque el pollo traiga de cabeza al IPC, siem­pre resulta más barata que una maris­cada.

Almuerzos, cenas y comidas “de fiambre” quedan solucionadas con un surtido de “salaet” (mojama, bacalao, hueva, “tonyina de sorra”…), tomate, ajos y un manojo de habas tiernas cuya ingesta se convierte más en un ritual ancestral que en un simple acto alimen­ticio. En nuestra cocina no puede faltar en estos días la “caballa arreglá”, una caballa salada y adobada que, junto al bacalao frito con tomate, elevan la “mullaeta de pa” a una categoría que ni en sueños alcanzaría nunca una esferi­ficación de guisantes o la cuadratura del huevo. Hablando de huevos… ¿qué tal un huevo frito con una sardina y tomate seco, también frito? Vale, lo dejamos ya porque este tipo de pensa­mientos debe ser pecado mortal.

Alguien debía estar preocupado a estas alturas por la ausencia de lo que nosotros llamamos “lo dolset”. ¿Cómo podemos olvidar la coca de manteca y las toñas, que son el emblema novel­dense de Semana Santa? Precisamente, la coca de manteca señala el inicio de la Cuaresma (de todos es conocido su doble transgresión carnal: manteca y canela), mientras que la toña (la mona, si va con huevo) se reserva para cele­brar el final de este tiempo (el lunes de Pascua, día de la mona para nosotros).  Siguiendo con dulces, muy cerca, en Aspe, festejan el “último jueves” o “jira” con torrijas, que también merecen un puesto de honor en los recetarios caseros.

El catálogo de platos podría multi­plicarse tanto como la presencia de Arguiñano en televisión si acudimos a localidades próximas (en Crevillente almuerzan el Viernes Santo un pan tos­tado irrepetible con ajos y bacalao, per­dón, “abaexo” en crevillentino) o a las costumbres de cada familia (torta de migas, boquerón en vinagre o “vina­gretes”, “coca d’oli” o con sardina… Pero lo único que conseguiríamos sería reunir muchas más pruebas de que la habilidad e imaginación de nuestros antepasados (amas de casa, sobre todo) han conseguido convertir en auténtico placer lo que, en el fondo, no era más que un sacrificado deber. En fin, ten­dremos que buscar otras penitencias en Cuaresma, algo que también compone un nutrido catálogo (dejar de fumar, no beber alcohol…). Pero eso ya forma parte de otra historia.

Revista Semana Santa de Novelda. Año 2005